Crónica: Cambray, lamento de unas familias dolor de todo un país.

Era una noche normal, los vecinos del sector del cambray II, ubicado en Santa Catarina Pinula se preparaban para dormir como todos los guatemaltecos, para salir a un día más de trabajo o rutina.

Algunos con planes, otros para vivir un día normal y otros con menos suerte pidiendo a Dios sobrevivir, Sin embargo esto no fue así.

El reloj marcaba las nueve de la noche del día jueves 1 de octubre de 2015, Cuando los cuerpos de socorro recibieron una llamada de emergencia.

El cerro con aproximadamente 110 m de alto que para los habitantes de ese lugar no representaba ningún peligro o al menos no sabían las consecuencias que les traería se derrumbó sobre decenas de viviendas, no sólo el cerro se derrumbó sino también la ilusión el corazón y el esfuerzo de muchas familias.

Los bomberos llegaron al lugar en la oscuridad de la noche en medio de la lluvia y con la ayuda de plantas para energía eléctrica comenzaron la  labor.

Personal del ejército de Guatemala se hizo presente las brigadas de rescate del occidente se unieron la brigada canina no fue la excepción

Todos uniendo esfuerzos para remover los escombros y la tierra y poder rescatar a cientos de personas que quedaron presas en el derrumbe

Comenzó a salir el sol familiares se acercaban en busca de noticias alentadoras del paradero de sus seres queridos

Familias completas soterradas casas completas desaparecidas como por arte de magia cuerpos encontrados y lágrimas muchas lágrimas.

La SE-CONRED se declaró en Alerta Anaranjada Institucional por deslizamiento registrado en El Cambray II. Activación de Centro de Operaciones Municipal de Santa Catarina Pinula. El total de personas albergadas fue de 407. Se implementaron puestos de Comando de Incidentes para coordinaciones de búsqueda y rescate de víctimas.

Se movilizó un equipo de intervención al lugar para llevar a cabo procesos de evaluación de daños y análisis de necesidades. Se realizó la evaluación a la corona del cerro así como el desvío del cauce del río Pinula.

Se realizó una reunión con el cuerpo diplomático acreditado en el país para dar a conocer el informe de situación e indicar las necesidades que se requieren hasta el momento. La noche del sábado 03 de octubre arribó al país un equipo de fuerza multidisciplinario de México que apoyará en acciones de búsqueda y rescate.

 Luego se sostuvo una reunión con personeros de Municipalidad de Santa Catarina Pinula para continuar acciones de evacuación. Equipos específicos conformados por entidades del Sistema CONRED realizan evaluaciones estructurales, de censo social, evaluaciones geológicas, hídricas y de estabilización de suelos.

A través de la página web se habilitó una sección para que las personas puedan reportar personas desaparecidas o consultar personas albergadas o fallecidas.

 Expertos de la delegación de México se integran a las acciones de búsqueda y rescate así como a las evaluaciones del terreno en el área afectada. Delegación de la república de Chile apoyó acciones en la morgue temporal habilitada en el municipio de Santa Catarina Pinula.

El Ejecutivo publicó el 12 de octubre el Acuerdo Gubernativo No. 219-2015 donde se establecen los “Lineamientos y directrices para atender la emergencia suscitada en la aldea El Cambray II del municipio de Santa Catarina Pinula”.

El lunes 12 de octubre, el Presidente de la República en compañía del Ministro de la Defensa, Ministra de Gobernación y del Secretario Ejecutivo de la CONRED, realizó una visita a los albergues habilitados en Santa Catarina Pinula para verificar la atención de las personas damnificadas. Luego de reunión extraordinario del Consejo Nacional para la Reducción de Desastres, el martes 13 de octubre se anunció el cambio de metodología en la búsqueda, quedando en el lugar maquinaria y el Cuerpo de Ingenieros del

 Cambray II, un lugar que no existe desde que hace un año la montaña sepultara sus casas y sus habitantes, las historias de don Samuel y las cajas polvorientas de Pepsi olvidadas en la trastienda del «Regalito de Dios».

Cuando el fin del mundo llegó a este asentamiento entre montañas que resisten el envite del hormigón que acecha desde la capital, don Samuel ni siquiera había llegado a casa. Su mujer, Teresa, estaba orando. Rezando para que llegara sano y salvo.

Así fue como la encontró, nueve días después del alud, cuando a don Samuel ya le dolían tanto los brazos que era incapaz de dejar de excavar. «Fueron los peores días de mi vida».

Allí dónde encontró también a su hija Wendy, a la que le quedaban meses para graduarse como enfermera, y al pequeño Kevin, cuyo cuerpecito de 3 años fue el único que recuperó intacto: estaba sobre una alfombra. Probablemente el derrumbe que hace un año se llevó 280 vidas y dejó 70 desaparecidos lo sorprendió viendo la televisión.

A Jacqueline Jasmine, la estrella de la casa, la que daba nombre a la verdulería que regentaba su madre, tardó don Samuel dos días más en encontrarla: era un lunes y habían pasado ya 11 días de la tragedia. Su teléfono era el único que daba señal cuando don Samuel llegó. Pero nadie respondió jamás.

«Todo se junta sabe, la gente aquí salía temprano a trabajar y cuando la montaña se vino muchos no tenían carga en el teléfono», relata David Alejandro Ordoñez con los ojos enrojecidos de tanto recordar, perdidos en el cauce abrupto del río Pinula, que arrastra a su paso lo que queda de El Cambray II.

Sobre los restos de lo que fue su habitación, en un segundo piso de una vivienda enlosada apenas a unos metros del río, están todavía los cuadernos de Educación para el Hogar de Dorli. Abajo, en la cocina, una cartulina gigante repasa las tablas de multiplicar.

Otros como Dorli perdieron la vida aquel día. En el colegio de Las Margaritas grabaron los nombres de Heyson Sánchez y Marielos Sánchez, de 12 y 9 años, respectivamente. Estos días los alumnos del pueblo no van a clase.

El «Regalito de Dios», la abarrotería de doña Carmen, se asoma también sobre el río. El mostrador en el que un día lucían galletas, pastas y granos de arroz sólo lo ocupa hoy el polvo. En la trastienda hay una casita de muñecas, dos cajas de Pepsi vacías y un osito de peluche.

«Aquí venía la gente a comprar», afirma don Samuel, mientras golpea con sus dedos menudos el portalón por el que merodea una jauría. «No hay nadie», responde doña Carmen desde la sombra que da entrada a la casa.

A doña Carmen no le gusta demasiado hablar. O puede que haya perdido el gusto por hacerlo. Desde hace meses es una de las pocas personas, quizás la única, que todavía reside en lo que era un bullicioso asentamiento. Por donde correteaban los hijos de David Alejandro Ordoñez. Y la familia de don Samuel.

“No podemos obligarla a irse», explica Mynor Pérez, uno de los agentes que vigila el asentamiento. A doña Carmen han intentado convencerla todos. Sus vecinos, sus dos hijos. Pero ella no se quiere ir de una zona declarada inhabitable.

Tampoco tiene a donde ir a vivir del Cambray II era gente humilde. De esa que no puede permitirse otro hogar.

Cada mañana, centenares de sus residentes ascendían la empinada cuesta que separa el valle de los lujos acristalados de la ciudad para ir a trabajar:

algunos comerciaban, otras limpiaban. Algunos no volvían hasta la noche. Esos fueron los que se salvaron.

«De la casa de mis suegros no sobrevivió nadie», rememora David Alejandro. Nueve personas a las que aún hoy no ha aprendido a olvidar. «No son las cosas materiales, es a la familia a la que se extraña». Arriba, en el pueblo, todo es distinto: «No hay la comunidad que había aquí». La gente no se conoce por el nombre. Ni sabe quién es doña Carmen.

A don Samuel el fin del mundo le sorprendió caminando. Su turno en la farmacia acababa de terminar cuando distinguió a una multitud agolpada sobre el cerro: «No bajes mijo, no bajes».

«Cuando llegué todo estaba oscuro. Los bomberos empezaron a sacar a la gente desde la 01:00, pero yo seguí excavando, buscando a mi familia». Cuando la encontró, fue consciente de que la había perdido para siempre.

Cambray lamento de unas familias dolor de todo un país fue declarado un campo santo inhabitable.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar